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“Espero que inventen un chip que nos implanten en la oreja y podamos absorber una novela completa mientras dormimos”

Punta Cana, La Altagracia, RD, (NP).– Mi nombre es Emilia del Valle marca el retorno de una de las autoras latinoamericanas más relevantes, quien nos platica sobre su nuevo libro y el papel de la mujer en la actualidad.

El universo de La casa de los espíritus, la primera novela publicada de Isabel Allende se expande una vez más. La Saga del Valle nos presenta a través de Mi nombre es Emilia del Valle, fragmentos que continúan dando forma a una historia familiar de más de ciento treinta años, la cual se complementa por otras de sus obras: Hija de la fortuna y Retrato en sepia.

Hablar de Isabel Allende es hacerlo sobre una de las figuras más emblemáticas y queridas de la literatura latinoamericana. Al ser la escritora viva más leída en lengua española, sus obras han acompañado a múltiples generaciones; testigo a la distancia de sus historias, como si ella misma las estuviera narrando, como si fueran parte de sus entrañables novelas. Las mujeres son una parte fundamental de sus historias. Relatos de mujeres valientes que desafían lo establecido, que luchan incansablemente, que contra viento y marea persiguen sus sueños.

En los años 82 años de su vida, Isabel Allende ha visto mucho progreso en la situación de la mujer. Cuando nació, en su país, todavía estaban luchando por el derecho a voto. El patriarcado ha existido por miles de años e Isabel piensa que no se va a acabar fácilmente, que es una lucha de generaciones. «Como toda revolución, el feminismo no tiene mapa ni manual, hay que ir improvisando por el camino, se cometen errores y se enmiendan, se avanza y se retrocede», comenta.  Allende está convencida de que las mujeres tenemos que estar unidas e informadas: «Una mujer sola es muy vulnerable, las mujeres juntas son invencibles».

A la autora le interesa la historia en general y la de Chile, en particular. «La Guerra Civil de 1891 tiene ecos con lo que ocurrió en 1973», asegura, «En ambos casos un presidente progresista y visionario se enfrentó a la oposición intransigente de los conservadores o a la derecha, intervinieron las fuerzas armadas, hubo enfrentamientos brutales y el presidente se suicidó. Los ciclos se repiten, pero la humanidad aprende y evoluciona. A veces el culatazo de retroceso es tremendo, pero el arco de la historia es hacia el progreso».